Exposiciones / ALTEA
Altea
Eneide Boneu
La forma y su eco
-Abril, 2026
En la mitología griega, la vida de Altea no residía en su cuerpo: estaba contenida en un leño que ardía. Mientras ese fragmento existiera, ella viviría. Hay en ese mito una intuición que la obra de Eneide Boneu parece haber conocido desde siempre: la vida puede alojarse en otra forma. Puede transferirse. Puede sobrevivir al cuerpo que la originó.
En las impresiones de gran formato y en los pequeños rostros que componen esta muestra, los cuerpos no se representan: se desplazan. Abandonan el soporte rígido y pasan al aire, al tejido, al movimiento. Son presencias que no necesitan un contorno fijo para existir. Son identidades que no exigen ser reconocidas para ser verdaderas. Lo que queda en la superficie —mancha, gesto, transparencia— no es la huella de un cuerpo ausente, sino su continuación en otra materia.
Boneu trabaja en ese umbral donde la figura se vuelve eco. Sus grandes cuerpos impresos en materiales blandos son casi entidades respirantes; sus rostros mínimos, núcleos silenciosos de conciencia. Entre unos y otros se tensa una pregunta que la obra no responde sino que sostiene: ¿dónde termina una forma y dónde comienza su resonancia?
ALTEA: la forma y su eco no es una muestra sobre la fragilidad, aunque la fragilidad está presente. No es una muestra sobre la pérdida, aunque la transformación siempre implica algo que se deja. Es, ante todo, una proposición sobre la persistencia: la de lo que muda sin desaparecer, la de lo que se desplaza sin dejar de pertenecer.
Como en el mito, el fuego no se apaga. Solo cambia de lugar.
Curaduría: Capital Creativo
